Muchos de los hombres y mujeres que acuden al gimnasio hablan con sus monitores de que tienen especial interés en trabajar el core. Aunque puede parecer que es solo por una cuestión estética, lo cierto es que esta parte de nuestra anatomía tiene un protagonismo muy importante en cómo nos sentimos a nivel físico.

¿Qué es el core?

Core es una palabra que hemos adoptado del inglés y que en castellano sería algo así como núcleo o centro. Esto ya nos da una pista sobre qué parte de nuestro cuerpo estamos hablando. Está compuesto por los músculos abdominales, los lumbares, los músculos de la pelvis, de los glúteos y hasta por la musculatura profunda de la columna.

Es decir, que cuando trabajas esta parte de tu cuerpo no solo estás ejercitando los abdominales. Sino que vas un paso más allá y trabajas también la parte trasera del tronco y la musculatura más interna.

¿Por qué es tan importante?

No es por casualidad que el core se haya convertido en uno de los grupos musculares que más se trabajan. Tanto en los entrenamientos en sala como en las actividades deportivas grupales. Se debe a que mantenerlo sano y fortalecido es una de las mejores cosas que puedes hacer para evitarte dolores y molestias.

Este núcleo de nuestro cuerpo es responsable de aportarte estabilidad. De hecho, es uno de los grupos musculares que más fuerza tienen. Es a él al que recurrimos cuándo queremos levantar peso, pero también cuando sencillamente queremos permanecer de pie.

Cuando entrenas esta parte de tu cuerpo, ayudas a que todo el peso de la columna no recaiga únicamente sobre los huesos, puesto que esto acaba debilitándolos con el paso del tiempo.

Consecuencias de tener un core debilitado

Ya hemos visto que trabajar esta parte de la anatomía nos ayudará a sentirnos mejor. Y que, además, prevendrá lesiones y la aparición de dolores de cara al futuro. Ahora bien, ¿qué consecuencias puede tener para nosotros no entrenar el core?

Nuestro vientre y nuestra espalda (especialmente la zona lumbar) van a estar más débiles de lo que es recomendable. Esto se notará a nivel estético (puede aparecer flacidez, barriga, los típicos “rollitos” al final de la espalda, etc.). Pero las consecuencias más importantes son las que se producen a nivel de salud y de estado físico.

Si tenemos un core débil podemos no tener fuerza para hacer actividades tan comunes como cargar una caja o una bolsa muy pesada. Además de sufrir fuertes dolores en la zona lumbar si tenemos que pasar mucho tiempo sentados o de pie. Y, con el tiempo, pérdida de flexibilidad y de movilidad en general.

A medida que van pasando los años y el cuerpo empieza a envejecer, cargar todo el peso de la parte superior sobre los huesos de la cadera puede dar lugar a importantes dolores.

Claves para trabajar el core

Hacer abdominales nos puede ayudar mucho a desarrollar la musculatura de nuestro núcleo. Pero no puedes quedarte solo en los abdominales clásicos. Porque ya hemos dicho antes que el core es mucho más que la zona abdominal.

Algunos de los ejercicios más recomendados en estos casos son la plancha (alternando la abdominal con la lateral) o los abdominales con elevación de piernas. También, los escaladores y el arrastre militar. Cuando ya tengas la zona algo más entrenada, puedes empezar a hacer ejercicios que te ayuden a ganar fuerza. Uno de los más específicos es el peso muerto. También las sentadillas pueden resultar de utilidad, siempre y cuando hagas un entrenamiento gradual y vayas subiendo de peso poco a poco.

Si combinas tus entrenamientos con una dieta más sana, en poco tiempo notarás que la parte central de tu cuerpo está más fuerte y definida. Te verás y te sentirás mejor.

Un  core trabajado es sinónimo de bienestar, porque te aporta equilibrio y estabilidad tanto en la práctica deportiva como en el día a día, reduce la sensación de fatiga porque te ayuda a respirar mejor, aumenta tu rendimiento y reduce las posibilidades de que aparezcan lesiones o molestias en la zona.

Ya has visto que todo son ventajas, así que es hora de dejar atrás las excusas y empezar a trabajar el core en serio. Cuanta más fuerza ganes en él más fuerte serás tú. ¿Quieres trabajar esta importante zona de tu anatomía con asesoramiento experto? ¡No te lo pienses más y ponte en movimiento!

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